¿Iré al cielo por hacer cosas buenas? La Biblia dice que no...
- benjamindial7
- 16 abr 2021
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 15 jun 2021
Hay muchas personas que no tienen un entendimiento claro de la relación que existe entre la fe y las obras.
Por la fe nos referimos a lo que creemos, por las obras nos referimos a lo que hacemos.
Tenemos que empezar a establecer lo que es el evangelio.
Pablo expone muy claramente que el evangelio consiste en tres hechos históricos.

• Cristo murió por nuestros pecados.
• Resucitó al tercer día.
• Conforme a las Escrituras.
Pablo explica que si recibimos estas tres realidades por fe seremos considerados salvos.

La autoridad final en todo lo que tiene que ver con la fe, son las Escrituras, que es la Palabra de Dios escrita, y que da testimonio de estos hechos históricos.
Pablo dice que no es por lo que hacemos; sino por lo que creemos, no es por obras; es por fe.

La gracia de Dios no se refiere única y exclusivamente a su perdón, sino también a la salvación del hombre.
Su gracia es una virtud por la cual Él puede dar algo sin nada a cambio, ya que para alcanzar la misma, el hombre nada puede hacer por sí mismo.

Mas al que no obra,
pero cree en aquél que justifica al impío, la fe le es contada por justicia. Romanos 4:5
Mientras sigamos pensando que podemos ganarnos la salvación de Dios por nuestras obras, no la recibiremos.

Hay quienes creen que van a ser salvos por sus obras, Pablo dice que:

Una religión basada en obras potencía la vanagloria.
Si se diera el caso de que un ser humano cumpliera toda la ley, y así realizar muchas obras, se podría jactar de haberse salvado a sí mismo; pero eso es imposible.

¿Dónde, pues, está la jactancia?
Queda excluida.
¿Por cuál ley?
¿Por la de las obras?
No, sino por la ley de la fe.
Romanos 3:27
En la gracia no hay oportunidad para la jactancia; Dios ideó una forma única exclusiva para la salvación que no alimenta nuestro orgullo: JESUCRISTO.
Él vino a este mundo a cumplir toda la ley a nombre de nosotros.


Así dice la Escritura:
«Todo el que confíe en él no será jamás defraudado»
Sin embargo las obras tienen su lugar,
no es que carezcan de importancia, simplemente hay que darse cuenta que deben venir después de la fé y no antes.

La vieja naturaleza carnal no puede andar en las buenas obras que Dios ha preparado, tenemos que ser hechas nuevas criaturas por fé.

Si has sido hecho una nueva criatura en Cristo; no tienes que decidir por sí mismo lo que deberías de hacer para Dios, porque Él ya lo planificó.
Lo importante es que, siendo hechos criaturas nuevas, seremos guiados por el Espíritu Santo.

No podemos hacerlo solos, los que son guiados por el Espíritu Santo son hijos de Dios.

Así que podemos escoger vivir como hijos de Dios y ser guiados por el Espíritu Santo o darle la espalda al Espíritu Santo y tratar de guardar la ley por sí mismos.
Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu.
Gálatas 5:25
Todos nosotros somos como el inmundo,
y como trapo de inmundicia todas nuestras obras justas;
todos nos marchitamos como una hoja, y nuestras iniquidades,
como el viento, nos arrastran.
Isaías 64:6
No es por obras sino por fe...pero la fe produce resultados en la vida de las personas, estos son las obras.
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